domingo, 30 de enero de 2011

Primera Reflexión


    • Perfil del estudiante: Formación y experiencias previas en:
      • Intervención pedagógica.  Hasta el momento mi intervención pedagógica ha estado relacionada en ámbitos presenciales, sin mayor uso de herramientas tecnológicas más allá de la consulta de internet y fuentes bibliográficas. Soy Licenciado en humanidades e idiomas y tomé un curso de TICs en la universidad pero en ese momento no evidenciaba la importancia de poder tener a la mano diferentes herramientas para uso escolar. 
      • Uso de TIC. No ha sido my influyente hasta el momento más allá de lo mínimo, que es el uso del mail y de otras herramientas pero sin la conciencia de hasta dónde puedo llegar con el uso de diferentes tecnologías en la educación. Actualmente, estoy trabajando un software que está diseñado para la enseñanza del inglés en el Politécnico Internacional el cual me exige estar más en contacto virtual con los estudiantes como complemento de nuestras clases presenciales.
      • Participación en equipos de trabajo. Hice parte del proyecto de TICs en el Politécnico Internacional, pero me vi en la necesidad de alejarme un poco debido a disponibilidad de tiempo, actualmente estamos trabajando con el grupo de docentes de inglés en la universidad, con el área de informática (servidores) y con los administradores del software Tell me more para poder llevar a cabo este programa en esa institución.
      • Gestión de proyectos. La idea que tengo en un futuro próximo es implementar el software para todas carreras en todos los niveles.
      • Plantear preguntas. Más allá de las expectativas es si estamos preparados para un cambio con todas las incidencias que este pueda tener tanto en los estudiantes como en nosotros como entes administrativos y como docentes.
PRIMERA REFLEXIÓN

En esta, mi primera entrada, haré una presentación sobre ciertos aspectos que serán de gran importancia en el desarrollo de mi curso de TICs. En primera instancia, mencionaré que realice mis estudios universitarios en la Universidad Libre de Bogota en el programa de Licenciatura en educación básica con énfasis en humanidades e idiomas. Allí, mi formación se dio en gran medida porque quería contribuir a la sociedad y me decidí por ser docente. Elegí los idiomas porque creo que abre puertas y me permite llegar a la población de una manera diferente. Con esta introducción quiero resaltar que dentro del plan de estudios de esa Universidad, estaba "Tecnologías de la información y la comunicación" y recuerdo muy bien que esta clase se dio de una forma magistral para mi gusto. Desde ese instante, las inquietudes por el término y su concepto se fueron ampliando pero llegó un momento en el que no le quise dar más importancia. Aquel momento fue cuando ingrese a desempeñarme en un colegio de carácter privado y con enfoque religioso y comercial. Allí, mi formación docente se vio sencillamente acordonada a impartir mis clases de forma tradicional y sin preguntarme por herramientas tecnológicas diferentes al computador. Es acá donde empalmo con  Haddad, ya que definitivamente la escuela tradicional es un paradigma muy fuerte. En esta institución donde me desempeñe dos años, nunca trabaje con mis estudiantes más allá de averiguaciones en Internet y consultas en fuentes bibliográficas. Efectivamente, allí había un salón por grado y un docente para cada salón, y yo como era de una especialidad diferente (inglés) me rotaba entre los cursos pero sin optimizar el tiempo de clase y sin tener herramientas tecnológicas. Pensando en esto y retomando las lecturas de Haddad y las discusiones en la clase anterior, me cuestiona mucho si como docente estoy preparado para un cambio. Es indudable que el paradigma de la educación está cambiando y que por ende, nosotros los docentes estamos susceptibles a cambiar también, pero me surge el interrogante sobre mi capacidad y destreza en el ámbito tecnológico, y aunque es encantador y seductor el aspecto de la tecnología, también me asusta un poco. No sé hasta que punto pueda manejar clases semi-presenciales o hasta que punto yo pueda manejar tipos de evaluación como las mencionadas en Barret, como lo son los portafolios electrónicos. No hay duda que en este siglo, la tecnología de la información y la comunicación es un campo enorme de acción, pero considero firmemente que antes de implementarla en las instituciones educativas debemos preocuparnos por que todos podamos manejar la herramienta de forma adecuada. Coincido con Haddad en dónde se plantea que los estudiantes también son reacios al cambio (al igual que los docentes) y esto puede ser ambiguo. Para aclarar lo anterior desearía ser contundente: considero claramente que el uso de las TICs puede ser una herramienta tan buena que nos permite llegar a muchas poblaciones que no tienen acceso a la educación, nos puede contribuir a  ser mejores docentes en nuestros campos de acción ya que estamos usando la motivación del estudiante y la vida real a nuestro favor y podemos empezar a ver las clases de una manera diferente, es decir, articulado lo presencial con actividades de consulta extra clase complementarias, softwares y evaluaciones diferentes pero muy claras; podemos como dicen las lecturas, socializar con docentes de todo lado del mundo y compartir experiencias así como usar las grandes plataformas de información como investigación y consulta, podremos optimizar el tiempo y finalmente adecuarnos al cambio que se está dando en el mundo a raíz de la globalización, pero, debo ser también claro en que de igual forma el uso de las TICs puede ser perverso para la educación, si no se maneja de una forma adecuada. Si queremos que los estudiantes desarrollen habilidades y destrezas al mismo ritmo que lo hacen los estudiantes a nivel global, las TICs serían muy útiles, pero el desarrollo de la autonomía, la responsabilidad, el esmero y profesionalidad también son aspectos que si no se trabajan en un aula de clase y si no se contemplan en un currículo, podría entorpecer el norte establecido del uso de las herramienta tecnológicas. Se convertirían creo yo, en una opción más y de pronto de “juego” para los estudiantes sin empalmar con lo visto en clase o con el programa que estamos siguiendo, si  no se conecta esto con la vida real de forma adecuada y con las clases, podríamos resultar en como dice Haddad, en deserción escolar.

Otro punto que me gustaría mencionar es el hecho de estar apretados por el fenómeno de la globalización, no podemos estar ajenos al hecho de que los demás profesionales están marchando a pasos gigantes y debemos estar a la vanguardia de esto. La pregunta que me haría es parecida a la que realice líneas atrás sobre si estamos preparados para poder estar acordes a este ritmo, y esta pregunta está relacionada con muchos aspectos, desde el núcleo que es el estudiante y todos los aspectos alrededor de ellos, programas académicos coherentes y relacionados con la vida real, educación de calidad, etc, hasta aspectos relacionados con la economía. Ignoro, cuánto  están las instituciones educativas de nuestro país dispuestas a invertir, pero es claro que si queremos estar si no en la misma posición en una muy acorde a ser competitivos a nivel internacional, debemos invertir en varios campos, no sólo en infraestructura para el desarrollo de mas herramientas sino en mejor calidad de docentes, programas académicos y buenas garantías laborales para de esta forma trabajar con motivación demostrando competencias acordes a lo exigido por el gran fenómenos de la globalización.

En este punto, quiero resaltar que el uso del portafolio es de gran ayuda, la reflexión, la autonomía para que cada estudiante lleve records de su propio proceso de aprendizaje es muy importante, pero esta cultura aún falta por desarrollarla en nuestros estudiantes y me atrevería a decir que en nosotros mismos también. Sin embargo, el uso de portafolios electrónicos nos permite estar más al tanto de nuestros estudiantes y la facilidad de llevarlos consigo y de ser dinámico y renovable es una garantía para que el estudiante pueda empezar a ser el protagonista de su propio aprendizaje,  sin dejarle toda la responsabilidad al docente de decirle qué escribir y cuándo escribir sobre él mismo. Sin embargo vuelvo a plantear el interrogante sobre si estamos preparados para esto, y si los estudiantes también lo están.

Finamente, me gustaría compartir una experiencia que se está llevando a cabo en el Politécnico Internacional Institución de educación superior. Es una universidad de carreras técnicas profesionales y que se  enfoca en los desempeños necesarios por el mundo laboral de los estudiantes. En el área de inglés, la cual coordino, se está actualmente alineando un software de inglés llamado Tell me more. Este programa permite que los estudiantes complementen sus clases presenciales en sus casas o lugares donde tienen acceso a un pc y de forma autónoma desarrollen ejercicios y trabajen en las diversas habilidades que el programa les presenta. Para esto se realizó una prueba piloto, (algo clave también y en lo que coincido con las lecturas de Haddad) y nos arrojó resultados impresionantes, desde la falta de motivación por parte de los estudiantes hasta la capacitación docente salió a relucir en este piloto. Algunos estudiantes terminaron su ciclo escolar sin saber como conectarse o instalar el programa aún así teniendo la capacitación previa, como resultado, el tiempo de conexión en muchos fue deficiente. Sin embargo, al hablar con ellos, se obtuvieron varias respuestas las cuales nos llevaron a re-plantear el uso de esta herramienta este semestre. Se tiene una valoración por nota, tiempo límite y se está capacitando a los estudiantes y docentes para el manejo de esta herramienta, estoy a la expectativa sobre el resultado este semestre sobre el uso de Tell me more que sin duda los compartiré con todos en este blog posteriormente.
Las preguntas que me quedan después de las lecturas y de la primera clase se basan en expectativas para poder llevar a cabo una puesta en marcha de planes académicos que tengan en cuenta herramientas tecnológicas y además mi interrogante principal pasa por la intención de los entes administrativos de invertir en este campo en las instituciones educativas y más aún mi interrogante se desplaza a preguntar sobre si estamos preparados como docentes y como estudiantes a trabajar cn este nuevo tipo de herramientas, considero que estos son mis dos preguntas que a lo largo del curso, sé que si no las he resuelto, tendré más herramientas para poder seguir buscando la respuesta.